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La foto de la semana (18/11/11)

Un ejemplo de que lo más trabajoso de conseguir en el cine es siempre la naturalidad.

(Foto: Elena Morgado)

La foto de la semana (11/11/11)

Si en una microproducción no hay dinero para un travelling o una grúa, no digamos ya para un camara car. Y al fin y al cabo, tampoco necesitas más que un coche con maletero amplio y una cámara bien cinchada para conseguir media docena de buenos planos en carretera. Nótese la cuerda que cuelga de la puerta trasera para cerrar esta desde dentro si fuera necesario…

(Foto: Elena Morgado)

La foto de la semana (04/11/11)

Esta semana mostramos a nuestro abnegado técnico de sonido, Lício Marcos de Oliveira, antes de emprender un viaje por carretera (de quince minutos de ida y quince de vuelta) en el maletero del coche de nuestros protagonistas. ¡Y solo para captar ambientes en una secuencia sin diálogos relevantes!

Por suerte no nos cruzamos con ningún control antiterrorista de la Guardia Civil: su cara al abrir el maletero hubiera sido un poema.

Primer trailer

Esta semana no hay foto, sino algo mejor: aquí tenéis el primer vistazo a Otro verano. Recordad que se reproduce por defecto a 360p, pero podéis cambiar la calidad de imagen para verlo en HD (hacedlo, no seáis tímidos). ¡Y no dejéis de decirnos lo que os ha parecido!

 

La foto de la semana (21/10/11)

Para rodar una película en cuatro semanas hay que trabajar duro. Pero en una localización tan agradecida como la de Otro verano, el equipo supo encontrar tiempo después de las comidas para echarse una siesta a la sombra de un árbol o echar una partida de futbolín… En definitiva, que tampoco fue como irse un año a Filipinas a rodar Apocalipsis Now.

(Foto: Elena Morgado)

La foto de la semana (14/10/11)

Cada viernes desde hoy mismo publicaremos una nueva imagen del rodaje de Otro verano. Comenzamos con un instructivo vistazo al tubelling, nuestra versión low-cost del travelling de toda la vida, que es exactamente lo que parece: una tabla de madera con ruedas adosadas que se desplaza sobre dos tubos de plástico de tres metros de longitud. Y funciona que te cagas (gracias, todo hay que decirlo, a los talentos conjuntos de Curro Tardío como operador y Rubén Hernández como maquinista).

(Foto: Elena Morgado)

En Abycine

(Foto: Carlos Martínez / El Día)

Varios amigos me piden (más bien me exigen) que actualice la información sobre la película en el blog y en las redes sociales. Tienen razón, claro, aunque es fácil imaginar qué está pasando en esta calma tras la tormenta: el montaje.

El premontaje que Cristina Rosselló realizó mientras rodábamos es una base magnífica sobre la que trabajar. De hecho, estamos sorprendidos por la velocidad con la que avanzamos, teniendo en cuenta además que Cris solo puede dedicarle las tardes a la película, pues invierte las mañanas en La hora de José Mota (que quizá no sea tan estimulante como Otro verano, al menos a mis ojos, pero paga sus facturas). También hemos montado un trailer corto que espero poder mostrar en unos días, cuando Raúl Galván componga la música para el mismo. Así todo el mundo podrá hacerse una idea de la pinta tan acojonante que tiene esta peli.

Este fin de semana me he escapado a Albacete para hacer una presentación de Otro verano en el marco del festival Abycine. La oportunidad que nos han brindado ha surgido por iniciativa de Pedro Mateo, el joven a la derecha de la foto que aparece como aterido por mis palabras. Gracias por todo, Pedro. Al encuentro, celebrado en el vestíbulo de la nueva estación de tren, asistimos los tres actores y yo. No puedo decir que me vea muy suelto hablando en público. El coguionista y el director de fotografía nos observaban cómodamente desde la barrera, mientras yo me preguntaba si no valdría la pena ir creándose una fama de agorafóbico tipo Terrence Malick, y dejar lo de la prensa para los que se ponen delante de la cámara…

El viernes asistimos a una gala de inauguración en la que Nacho Vegas y su banda pusieron música a imágenes de la filmografía de Mike Leigh; la idea me parece genial, aunque yo hubiera elegido a un cineasta más visual, pero admito que el binomio Vegas/Leigh casaba a la perfección. Como anécdota, me quedé con las ganas de fotografiar a Nacho Vegas y Fernando Alfaro apoyados en una farola y descojonados por algo, una imagen que hubiera hecho tambalearse su leyenda de circunspectos y malditos. El sábado por la noche fuimos al estreno de Diamond Flash, otra autoproducción digital en la que también interviene Ángela Villar y cuyo director se ha quedado con la cuenta corriente arrasada. Vamos, que todo me era familiar.

En definitiva, lo hemos pasado bien, hemos visto a muchos amigos, hemos salido en los periódicos locales, y ahora toca volver a encerrarse en el montaje y no salir de allí hasta que hayamos encontrado la película correcta. En unos días, el teaser trailer.

Jorge Arenillas

Cuarta y última semana

Se acabó. Escribo estas líneas desde mi piso de Madrid, en el cuarto donde hemos instalado la sala de edición, y donde Cris Rosselló y yo daremos un millón de vueltas a esta película durante las próximas semanas. Pero el rodaje terminó el pasado sábado 3 de septiembre sobre las nueve de la noche.

La cuarta semana tuvo un horario peculiar, de cinco de la tarde a tres de la mañana. Tres de esas medias noches las dedicamos a una escena climática de la película, para la que Chape y Ángela se emplearon a fondo. También demostraron su compromiso en otra escena en la que tenían que meterse en la piscina de noche, justo en la semana en que las temperaturas empezaron a caer. Me hubiera encantado tener dos cámaras para minimizar su sufrimiento, aunque ninguno de los dos se quejó por tener que volver a meterse en el agua gélida para otro plano, y les estoy muy agradecido por ello.

Tuvimos una buena ración de cielos grises durante los últimos días de rodaje, lo que dificultó el raccord y me obligó a renunciar a algún plano. Aún así, considero que hemos sido muy afortunados con el clima en esta película. Una semana de lluvias nos hubiera jodido vivos, y eso no ha ocurrido. La última tarde incluso se abrieron las nubes durante unos minutos para rodar un plano en el que necesitábamos sol.

Encaro la postproducción con el convencimiento de que tenemos un material estupendo para trabajar. Voy a lanzar un órdago, va: hemos logrado que nuestra humilde microproducción no tenga nada que envidiar al aspecto de una producción media española. Así de buenos somos. La potencia visual de esta película tengo que agradecérsela a Jorge Carrión, que ha hecho mucho con muy poco. Estoy deseando sentarme a su lado para verle etalonar: se nos va a caer la baba con los planos que tenemos.

Sentí vértigo a la hora de dar por bueno el último plano del rodaje, un simple inserto de unos cepillos de dientes dentro de un vaso. Después me sobrevino una sensación de agotamiento físico y de vacío que no ha desaparecido del todo cuarenta y ocho horas después. Enrique Urbizu me aconseja que entre en el montaje sin solución de continuidad, pues sabe por experiencia que no seré capaz de desconectar por mucho que lo intente; pero quiero dar unos días de margen a Cris para que termine su premontaje. Voy a tomarme unas someras vacaciones en Albacete (donde presentaremos la película en rueda de prensa en el próximo festival de cine, en octubre) antes de encarar el tramo final de Otro verano.

He acabado el rodaje de mi primera película como director y la sensación no es muy distinta a cuando terminaba el rodaje de otra en la que hubiera trabajado como técnico. He pensado en ello. Creo que se debe a que las películas son un trabajo de equipo, y la euforia de lograr algo les pertenece a todos los miembros de ese equipo. Yo siento que hay algo mío en La caja 507 aunque sólo llevara el combo, y espero que los auxiliares de producción o de cámara sientan lo mismo con Otro verano. Espero que sientan orgullosos de lo que hemos hecho. Tenemos derecho a estarlo.

(Fotos: Elena Morgado)

El rodaje visto por el guionista

Por Juan Manuel Cuerda

Me pide Jorge que escriba mis impresiones del rodaje de Otro Verano desde mi triple condición de guionista, auxiliar de producción y de neófito. Podría haberse ahorrado palabras, con la parte del novato es suficiente.

Trabajo en esta película a media jornada, por las mañanas soy ingeniero y por las tardes, auxiliar de producción. Las consecuencias inmediatas de esto es que me pierdo la mitad de la película y, a veces, el origen de los problemas con los que toca lidiar. A cambio puedo mantener un punto de vista más objetivo. Aprender a vivir entre mundos resulta recomendable, casi obligatorio, si uno aspira a contar buenas historias de modo que agradezco pasar las jornadas entre grupos bastante heterogéneos, diferentes pero con algo en común: ni los unos ni los otros entienden muy bien qué es lo que hago durante la otra mitad del día.

El de producción es el único departamento no artístico del rodaje y en éste, no sé si en todos, auxiliar de producción es un eufemismo eficaz que moderniza la figura del chico de los recados. Encuentro difícil imaginar a alguien con una genuina vocación de auxiliar de producción, pero eso no es raro: es como pensar en alguien con vocación de chófer, reponedor y empleado del hogar, todo a la vez. Puede ser cansado, aburrido y estar poco valorado, y a veces se pasa más tiempo en la carretera que en el set; pero conforme avanza el rodaje y las dinámicas se van asentando, uno se descubre felicitándose por lo bueno que ha salido el salchichón que estaba en oferta o lo hábil que ha sido apilando las botellas de agua. ¿Síndrome de Estocolmo? Al final se termina apreciando la épica de un trabajo en el que la advertencia más repetida es: “si lo haces bien nadie lo notará, si la cagas te lo señalarán todos”.

No tengo problema con ello, de verdad. Estoy feliz de participar como sea. Y estoy aprendiendo cosas. Una de ellas, que resulta raro para un equipo ver a un auxiliar de producción opinando acerca de un plano. Otra, que la mayor parte del tiempo es mejor tener la boca cerrada y dejar trabajar a los profesionales.

Sin embargo no es fácil y no siempre lo consigo. Asistir a la materialización del guión es un proceso apasionante pero también doloroso. De pronto, son otras personas las que toman las decisiones en una historia que hasta hace poco sólo vivía en dos cabezas. Cuesta aceptar que la historia ha pasado a otras manos, a otros ojos, pero al tiempo entiendo que es la única manera de que exista de forma completa. Y mejorada, oiga.  

Durante este último año, Jorge y yo hemos discutido hasta el límite de la amistad la justificación de cada elemento del guión. Lo suficiente para que la variación de una sola palabra de un diálogo se convierta para mí en un pequeño dolor de muelas. Por suerte para mi dentadura, esta película la dirige él y su criterio es el mismo que el mío. Nadie conoce mejor que Jorge la intención de cada frase y no es necesario que yo esté ahí para recordársela.

Una última cosa: muchos amigos me preguntan si pueden asistir al rodaje. Yo lo comprendo porque sigo viendo el mundo del cine desde su punto de vista. Entiendo la curiosidad y la necesidad de sentirse parte de este proyecto que nos resulta tan cercano a todos. Pero no es posible. En este rodaje no queda un minuto para las visitas y aquí no hay nada que ver. En serio, sólo un grupo de gente fumándose hasta los dedos, concentrados en su trabajo y obsesionados con cumplir con el plan de rodaje.

Creedme, la magia del cine está en el cine. Allí nos vemos.

Tercera semana

Cuando ruedas una película en una localización (casi) única, te asaltan dudas sobre cómo debes plantear una escena en un espacio que ya ha sido presentado y utilizado antes en la historia. Eso ha ocurrido esta semana: por la estructura circular del relato, hemos rodado secuencias que parecía que ya habíamos rodado antes. Mi duda era si repetir milimétricamente los planos para subrayar los paralelismos o buscar el interés de cada escena y planificarla con ese enfoque. He optado por lo segundo.

El lunes fue el último día de Chape antes de afeitarse y cortarse el pelo para el resto del rodaje. La jornada se complicó más de lo previsto y hubo que sacrificar un par de planos, ninguno de ellos, por suerte, fundamental para la historia. El cambio de aspecto físico conlleva además un cambio de actitud, así que para Chape es casi una película nueva. Y en esa película tiene mucho que decir el personaje de Sara, interpretado por Ángela Villar.

El jueves volvimos al supermercado de la semana anterior y completamos la única escena en la que coinciden los tres personajes principales. El viernes rodamos una partida de ping-pong de ¡seis páginas de guión!, que será la pesadilla recurrente de Cristina, la montadora, de aquí a finales de año. El sábado trajimos media docena de peces que no actuaron tan brillantemente como yo hubiera querido, pero cumplieron su función. Al acabar la jornada devoramos una barbacoa promovida por Lício, nuestro técnico de sonido, en la que todos acabamos en la piscina, voluntariamente o no.

Con el formato panorámico, a menudo comprendo que no necesito un plano corto para resolver según qué escena: me gusta que sea el ojo del espectador el que tenga que buscar el interés del momento por la pantalla, como hago yo en el monitor. Pero existe el peligro de que se te escapen cosas en un plano: un auxiliar de cámara reflejado en un cristal, un micro que entra un instante y desaparece, un atrezzo de otra secuencia olvidado en el lugar equivocado… El 2.35 es una apuesta que tiene sus riesgos; personalmente, creo que el resultado los vale.

De momento, la climatología nos ha respetado (las dos tormentas gordas del verano han ocurrido en noches de domingo que no rodábamos), pero las temperaturas empiezan a descender y, para la próxima semana, la primera de septiembre, se anuncian algunos chubascos. Dado lo apretado de nuestro plan de rodaje, tenemos poco margen de error. Pero no estoy preocupado. En palabras de Mel Gibson, en el libro La mirada del director: “Las presiones económicas o de tiempo te obligan a tomar decisiones frenéticas y haces cosas totalmente increíbles, como rodar bajo la lluvia; y de pronto queda maravilloso. Eso lo aprendí de George Miller: rueda pase lo que pase”. Y además, que conste que www.eltiempo.es no siempre acierta.

Una última observación: me paso el día hablando, explicándome, contestando preguntas, azuzando, gritando “¡acción!” y “¡corta!”; y el resultado es que empieza a asquearme el sonido de mi propia voz. Lo que más disfruto del domingo es estar doce horas callado. Este trabajo es de locos.

(Fotos: Elena Morgado)

Segunda semana

Hemos llegado al ecuador del rodaje con (casi) la mitad de la película completada. Qué sensación esta, qué extraña la percepción del tiempo: sin papeles delante no sabría decir cuánto llevamos aquí rodando y, sin embargo, va tan deprisa como una montaña rusa.

La semana ha sido dura porque el fin de semana previo no hubo tiempo para recuperarnos del cansancio de la primera, y porque las jornadas nocturnas agotan y descolocan siempre. El cambio de horarios y el calor me han hecho dormir peor estos días, y sé que no he sido el único. Sin embargo, en esas tres primeras noches hemos rodado planos magníficos. Nos hemos esforzado por no soliviantar a los vecinos de las casas contiguas con nuestro ruido durante esas noches, pues sabemos que tarde o temprano tendremos que pedirles favores del tipo “¿le importaría no cortar el césped mientras rodamos?” o “¿nos haría el favor de cambiar su coche de sitio?”, y no queremos que, llegado el caso, nos manden a tomar por culo.

En esas noches ha habido que apagar más de una vez el riego automático, lo que anula el ciclo completo para el resto del día, de manera que parte del césped ha virado ligeramente al amarillo. Nada grave, pero el raccord siempre es una preocupación cuando estás haciendo una película. La depuradora de la piscina o la nevera también se apagan a veces durante una toma por sonido y, si en la vorágine del rodaje olvidas volver a conectar alguna de ellas, las consecuencias pueden ser nefastas a medio plazo.

Además, ha habido problemas con el agua caliente, quizá porque los cortes de luz de los primeros días afectaron a la caldera. Por nuestros horarios, no he conseguido que viniera un técnico a revisarla hasta el viernes, así que me he dado duchas frías durante prácticamente toda la semana. Entre eso y el estrés, tengo la libido bien aparcada. Para colmo, todas las lavanderías de Boadilla parecen estar cerradas por vacaciones. Tengo que hacer la colada de alguna forma durante la próxima semana o corro el peligro de acabar repitiendo calzoncillos usados, lo que siempre mina un poco tu autoestima como director.

El jueves rodamos en la única localización ajena a la casa, un supermercado. El auxiliar de producción Raúl Azofra y la script Lourdes Navarro interpretaron a un reponedor y a una cajera. Sería exagerado decir que robaron sus escenas, pero sí estuvieron a la altura de ellas y a mí, personalmente, me arrancaron una sonrisa. Gracias a ambos. Volveremos al súper para rodar otra secuencia en algún momento de las dos próximas semanas. Entre los clientes que tuvieron que esperar por nuestro rodaje se encontraba Melendi, que se ha puesto demasiado cachas: no sé por qué les ha dado últimamente a todos los baladistas por el body-building, pero yo prefiero al Bustamante trofollo.

No he hablado todavía del tubelling, nuestra versión low-cost del travelling de toda la vida. Consiste en dos tubos de PVC (de plástico, vamos) de tres metros de longitud, sobre los que se coloca un tablón de madera con pequeñas ruedas acopladas. Su aspecto resulta cómico, pero el resultado es genial. Nuestro operador Curro Tardío refunfuña por las limitaciones del invento, aunque al final admite que los planos que logramos con él son casi siempre estupendos. Claro que no lo haríamos sin el buen pulso de Curro con la cámara, todo hay que decirlo.

La de mañana lunes será una jornada intensa, pues tenemos que rematar varias secuencias con Chape antes de que cambie su aspecto físico para el resto del rodaje. Por suerte, la semana que empieza volvemos a tener un horario diurno estable, lo que siempre resulta más llevadero. Y por mi parte, encuentro fascinante pensar que dentro de dos semanas habremos completado el rodaje de Otro verano.

(Fotos: Elena Morgado)

Primera semana

Hay dos clases de directores de cine: los que encuentran tiempo a diario durante el rodaje para actualizar un blog, y los que no. Yo, claramente, soy de los segundos.

Hemos completado la primera semana de rodaje de Otro verano. Eso significa que tenemos el 25% de la película enlatada, o mejor dicho, en el disco duro. Respecto a esto, he apreciado una pequeña ironía: cuando se rueda en celuloide, la producción siempre está preocupada por el consumo de negativo. En alta definición no existe ese problema pero, por las características de nuestra microproducción, hay que estar vigilantes con el espacio de almacenaje de datos. Todo cambia para seguir igual…

El espacio físico ha sido, también, otra de las preocupaciones de esta semana. Hemos invadido la localización buscando huecos en la casa para maquillaje, vestuario, cámara, iluminación, decoración, sonido, producción e incluso montaje. Milagrosamente, los hemos encontrado. El catering se sirve en la parte sin césped del jardín, a la sombra de los árboles; el desayuno y el bocadillo lo tomamos en la misma cocina de la casa. El agua y las bebidas los cogemos directamente de la nevera de esta.

Esta semana han debutado los tres actores principales, Pablo Chiapella, Verónica Perona y Ángela Villar. De los tres, Chape es el único que viene todos los días, disfrutando visiblemente con su cambio de registro (y aspecto físico) con respecto a La que se avecina. Hemos tenido también la visita de Enrique Urbizu para interpretar el papel de un inquietante jardinero. Este era el debut de Enrique en la interpretación, que ha bordado; y sabiendo de su timidez, le agradezco doblemente que aceptara.

Problemas que hemos sufrido esta semana: Agus, jefe de producción, no pudo venir el primer día por un esguince de tobillo, lo que obligó a Carlos, ayudante de dirección, a ser ubicuo en el rodaje, lo que casi acaba con él; el cuadro de luces de la casa, poco preparado para la potencia de nuestros focos, saltó a menudo durante los primeros días; Chape sufrió una amigdalitis aguda que nos empujó a cambiar a última hora las secuencias del viernes por otras con menos diálogo, hasta que los antibióticos hicieran efecto en su garganta; y cómo no, el clásico de la historia del audiovisual: el sol se mueve y, tarde o temprano, acaba por ponerse.

Atribuimos los ruidosos helicópteros que cruzan el espacio aéreo e interrumpen nuestras tomas a la próxima visita del Papa. En realidad, culpamos al Papa de todo lo malo que nos pasa.

En cuanto a mí, estoy durmiendo bien en general, ayudado por las pastillas Dormax, que huelen fatal y en realidad no sirven para nada, pero tienen un efecto placebo en mi cerebro. Como he dicho, vivo en la casa de la película y duermo en la cama del protagonista. Es un momento extraño el final de cada día, cuando todo el equipo se marcha y me quedo solo aquí, al anochecer. Resulta una forma estupenda de entender lo que siente el prota y de encontrar imágenes que incorporar a nuestra película, pero a la vez puede resultar algo enloquecedor: ¡llevo una semana sin salir de esta casa! Anoche volví a enchufar la televisión (que los chicos de arte habían retirado del salón por exigencias del guión) porque mi cerebro necesitaba un poco de papilla audiovisual para desconectar de Otro verano.

Como productor ejecutivo de una película tan bizarramente minúscula, sufro por cómo repercuten nuestras carencias en el día a día del equipo. Pero todos lo han tomado con humor y hacen el mejor trabajo posible con estos medios, lo que les agradezco de corazón. Como director, tengo poco margen de error: nunca nos sobra tiempo para hacer un plano que no sepa a ciencia cierta que voy a montar. Sin embargo, con el formato panorámico a menudo descubro que lo que pensaba contar en tres planos se puede hacer en uno. Y ese plano suele tener un aspecto impecable gracias a la fotografía de Jorge (o al menos esa es la impresión ¿ecuánime? de Cris, la montadora, que se incorporó al trabajo el jueves).

Este será un fin de semana corto, pues empezamos a las 00:00 h. del lunes, es decir, esta misma noche. Durante las tres próximas jornadas rodamos de noche; el miércoles descansamos para volver a cambiar a día a partir del jueves. Me he prometido a mí mismo que ese miércoles saldré unas horas de la casa para ir al pueblo cercano, a ver la peli más idiota que pueda encontrar en los cines. Pero hoy me dedicaré a pensar en las próximas secuencias que tenemos que rodar: no quiero bajar la guardia porque la primera película solo la haces una vez en la vida, y la tienes que disfrutar. Es una obviedad, sí, pero conviene recordártela a ti mismo de vez en cuando.

(Fotos: Elena Morgado)

La suerte está echada

Se acabó la espera. Mañana a las diez de la mañana comienza el rodaje de Otro verano.

Ha sido un domingo de actividad frenética, en el que varios departamentos han ultimado detalles en la localización. Después de un trajín de horas, me he quedado solo por fin, y el silencio resulta casi perturbador. Por cierto, yo viviré en la localización durante las próximas cuatro semanas, así que mi inmersión en la experiencia de hacer esta película será total.

Noé y Arturo, los directores artísticos, a los que aún no he presentado adecuadamente en este blog, han hecho un trabajo estupendo reordenando con sentido aquellos elementos de la casa que ya estaban en el guión, y añadiendo otros de su cosecha. Y en un tiempo récord. Gracias, chicos.

Lício, jefe de sonido, ha llegado de Barcelona lleno de ideas para las atmósferas sonoras de la película. Jorge, dire de foto, ha afinado los equipos para que lo que veamos en el monitor a partir de mañana se parezca lo más posible a la imagen real de la cámara. Y menuda pinta tiene. Carlos, ayudante de dirección, ha tenido que trabajar el doble por el esguince leve que ha sufrido Agus, nuestro director de producción, a quien le llevan los demonios por no poder asistir mañana al primer día de rodaje.

Todo el mundo está haciendo un gran trabajo.

Me siento afortunado y agradecido de contar con todos ellos y unos cuantos más. Nuestra producción es paupérrima, pero tenemos lo que necesitamos para contar esta historia. Así que, mierda, no hay excusa para no aspirar a la grandeza.

Son las doce. Me voy a la cama a intentar dormir un rato.

“¿Estás nervioso?”

Faltan ocho días para empezar a rodar. Mis responsabilidades como director y productor me tienen ya trabajando doce horas al día, siete días por semana; de hecho, escribo estas líneas a las tres de la tarde del domingo desde la oficina donde preparamos la película. Pero no me estoy quejando: sarna con gusto no pica.

La pregunta más repetida estos días por familiares y amigos es: “¿Estás nervioso?”.

Si los tengo delante, puedo ver el esbozo de media sonrisa cuando me la hacen, y también su gesto de decepción cuando les respondo que no. Lo que sí me pone nervioso es que la gente me pregunte una y otra vez si estoy nervioso. ¿Debería estarlo?

Yo creo que no. Tengo un guión en el que confío. Un reparto y equipo técnico motivado y con ganas de demostrar cosas. Un plan de rodaje apretado, pero realista. Una cámara estupenda. Una localización agradecida. Tenemos todo lo necesario para hacer una buena película.

Estoy excitado. Estoy emocionado. Pero no, no estoy nervioso.

Tenemos cámara

Thompson Viper Filmstream, la Viper para los amigos, es la cámara con la que rodaremos Otro verano.

Con esta cámara de alta definición se han rodado películas como Collateral, Corrupción en Miami, Zodiac o El curioso caso de Benjamin Button. Si Michael Mann y David Fincher la han probado y han repetido, demonios, a mí también me sirve.

Contar con ella para nuestro proyecto ha sido posible gracias a la generosidad de Gábor Bene, de la empresa Rodosto (www.rodosto-hd.com), que nos ha ofrecido unas condiciones muy ventajosas. Gracias, Gábor.

Faltan tres semanas

El lunes 8 de agosto comienza el rodaje de Otro verano, que se prolongará durante cuatro semanas hasta el sábado 3 de septiembre. Así que faltan tres semanas, veintiún días, para el primer golpe de claqueta.

Mañana viajo a Barcelona con Jorge Carrión (director de fotografía) y Curro Tardío (operador) para probar la cámara que ellos consideran más adecuada para esta película. Ya os iré contando.

Esto va cogiendo velocidad, y me gusta que así sea.

Lício Marcos se encargará del sonido

El inimitable técnico brasileño Lício Marcos de Oliveira registrará el sonido directo de Otro verano.

Lício y yo nos conocimos en 1998 en el rodaje de El hermano pequeño, una tv-movie que fue el primer trabajo de ambos con Enrique Urbizu. Volvimos a coincidir en La caja 507 y La vida mancha, ambas de Urbizu, por las que Lício fue nominado a sendos premios Goya.

La historia de Otro verano requiere una atmósfera sonora que haga los silencios tanto o más interesantes que los diálogos. Con Lício está garantizado que se captará de forma exquisita. Es un privilegio contar con él.

Raúl Galván compondrá la banda sonora

Raúl Carrero Galván escribirá la partitura de Otro verano. Raúl es el cantante y compositor principal del grupo de pop-rock Los Galván, además de propietario del estudio de grabación Tiramillas, en Alcázar de San Juan. En ambas aventuras le acompaña su hermano Gelu, quien a buen seguro contribuirá significativamente a la grabación de la banda sonora.

Raúl Galván lleva más de la mitad de su vida en la música, literalmente: publicó un disco con su primer grupo La Calle ¡cuando aún estábamos en el colegio! La siguiente fotografía es un documento impagable:

El músico (primero por la izquierda), el guionista (detrás de Espinete) y el director (soplando velas) de Otro verano, alrededor de 1987-88 en Albacete. ¿Por qué habremos esperado tanto para hacerla?

Lecturas y citas

Últimamente estoy bastante monotemático en mis lecturas: biografías y libros de entrevistas con directores a los que admiro (y también algunos a los que no). En realidad son relecturas, pues todos los libros salen de mi estantería, donde han ido a parar durante los últimos quince años.

Los más interesantes son los dos volúmenes de Mi primera película, entrevistas con cineastas de todas partes del mundo sobre su ópera prima; es curioso constatar cómo las motivaciones y los miedos son siempre los mismos al margen de las diferencias culturales y económicas.

Luego está La Biblia, claro: Así se hacen las películas, de Sidney Lumet. En ese libro está TODO. Y además, contado de una forma que entiende el experto y el profano. Una maravilla.

Ahí van algunas frases extractadas de ambos libros que me han gustado, me han puesto nervioso o con las que me he sentido identificado:

“La primera película resulta muy difícil porque tus ideas van siempre tan por delante de tus habilidades formales que puede llegar a convertirse en algo realmente frustrante”. (Richard Linklater)

“Para uno que quiere dirigir, y que todavía no ha hecho su primera película, que no lo dude. Cualquiera que sea la película, sus posibilidades, sus problemas, si tienes la oportunidad de dirigir, ¡aprovéchala! Punto. ¡Signo de exclamación! La primera película lleva consigo su propia justificación, por el hecho de ser la primera película”. (Sidney Lumet)

“La mejor forma de hacer una película independiente es decidir el día que vas a empezar a rodar y atenerte a él. A lo mejor no tienes un duro, pero te dices: “El tres de mayo empezamos Poster Boy“. Y cada vez que te encuentras a alguien que te pregunta: “¿Qué estás haciendo?”, le contestas: “Estoy haciendo Poster Boy. Empezamos el tres de mayo”. La clave es el compromiso que adquieres contigo mismo de que no vas a esperar hasta que tengas la financiación completa. La vas a hacer con lo que tengas en ese momento, aunque tenga que ser en VHS. Vamos que, aunque no haya más que cinco mil dólares, Poster Boy empieza el tres de mayo”. (James Mangold)

Slacker, de Richard Linklater:

“Aposté todo lo que tenía en algo que no creía que fuera a ser comercial. Nunca creí que fuera a recuperar el dinero. Es una locura, pero creo que no te planteas lo que haces de cara al resto del mundo. No te planteas la moralidad. Porque sabes que tienes razón. Tus necesidades son mayores y los dioses del cine te comprenden, aunque la sociedad no esté necesariamente de acuerdo con tus métodos”. (Richard Linklater)

“Estoy al frente de una comunidad a la que necesito desesperadamente, y ellos a mí lo mismo. Ahí está la gozada: en la experiencia compartida”. (Sidney Lumet)

“Clint Eastwood me preguntó qué estaba haciendo y le dije que estaba a punto de dirigir por primera vez. Dijo: “Oh, te encantará. Te lo pasarás muy bien. ¿Quieres un consejo?”. Le dije que sí, que por supuesto. “Duerme más que tus actores”. Tenía tanta razón…”. (Gary Oldman)

Clerks, de Kevin Smith:

“Durante el rodaje, nunca consigues dormir lo que necesitas porque siempre estás despierto psicológicamente. Tu cabeza está siempre en marcha y, aunque tu cuerpo quiera irse a dormir, no puedes. Tu cerebro no deja de correr. Te echas despierto durante horas, al final te quedas dormido, de repente suena el teléfono y ya es hora de levantarse. Lo mejor que se puede hacer antes de rodar un largo es dormir todo lo que se pueda” (Kevin Smith)

“Siempre hay algún gracioso que te dice que no puedes utilizar lentes anamórficas en tu primera película porque son demasiado difíciles de manejar. Pero si tienes un buen director de fotografía, la diferencia es insignificante”. (Richard Kelly)

“No me importan las limitaciones. Algunas veces incluso te estimulan a un trabajo mejor, más imaginativo”. (Sidney Lumet)

“Tienes que defender tus decisiones. No puedes ganar siempre. Pero cuando sabes que puedes ganar, tienes que luchar. Tienes que hacerlo. Y al final acabarán respetándote por defender lo que quieres”. (Richard Kelly)

Donnie Darko, de Richard Kelly:

“Cuando hablas de sexo o muerte, dos aspectos de la vida que nos tocan en lo más hondo, no hay forma de saber lo que el público hará. Pueden reírse en los lugares equivocados, aullar, iniciar un intento de diálogo con la pantalla… cualquiera de los cien mecanismos de defensa a los que la gente recurre cuando se sienten embarazados, cuando lo que se proyecta sobre la pantalla se hace demasiado íntimo”. (Sidney Lumet)

“Cuando haces tu primera película, no es que estés influenciado por uno o dos filmes, sino por todo lo que has leído, escuchado, olido y sentido a lo largo de toda tu vida”. (Alejandro González Iñárritu)

“Puedo equivocarme. ¿Y qué? Correré el riesgo. Los críticos nunca lo hacen. Ni el público, si olvidamos los dólares que cuesta la entrada. A mí me gusta enfocar el problema de otra manera: ¿Y qué pasa si acierto? Entonces puede que haga otra película. Lo que me dará otra oportunidad de acertar y equivocarme. Y de dedicarme, una vez más, al mejor trabajo del mundo”. (Sidney Lumet)

“No hay que dejarse desanimar por la industria porque, si tienes un buen guión y una cámara de vídeo, siempre podrás rodarla, y siempre habrá gente ansiosa de ver cosas buenas”. (Alejandro González Iñárritu)

Doce hombres sin piedad, de Sidney Lumet:

“Mi trabajo consiste en preocuparme y responder de cada fotograma de película que hago. Sé que en todo el mundo hay gente joven que, con los préstamos de su familia y sus propios ahorros, se compran su primera cámara y hacen sus primeros pinitos con películas estudiantiles, mientras sueñan con el momento de hacerse famosos y ganar una fortuna. De estos, un pocos sueñan con descubrir qué les importa a ellos, qué quieren decirse a sí mismos y a quien les quiera escuchar. Se preocupan. Y de entre estos, unos pocos quieren hacer buenas películas”. (Sidney Lumet)

Cristina Rodríguez se encargará del maquillaje

Un nuevo fichaje de la inagotable cantera de Muchachada Nui: Cristina Rodríguez se encargará del maquillaje y la peluquería de Otro verano.

Colaboradora habitual de Plan 9 FX, responsables de las caracterizaciones de aquel programa, Cris demostró su valía en jornadas maratonianas en las que sudó sangre para que aquellas obras de arte efímeras no se degradaran antes de quedar inmortalizadas en cámara.

Y aparte de su talento, Cris posee un entusiasmo contagioso, una cualidad muy apreciada en una aventura como ésta, donde la ilusión y el empuje no pueden flaquear. Como decían en La bola de cristal: “Solo no puedes, con amigos sí”.

Primer ensayo

Hoy hemos tenido el primer ensayo de la película, pospuesto hasta que la última temporada de La que se avecina terminara de grabarse y Chape estuviera disponible.

Siguiendo el orden cronológico de la historia (que la estructura del guión no respeta), he decidido ensayar primero con Sara y Cano, es decir, Ángela Villar y Pablo Chiapella. Aprovechando que teníamos a nuestra disposición la localización de la película, hemos probado algunas escenas en los escenarios donde las rodaremos. Todo un lujo.

Ha sido una primera aproximación al guión muy estimulante, sobre todo por la generosidad de ambos actores. Y no es una frase hecha.

En esos momentos en los que el ensayo se convierte en la réplica exacta de lo que imaginaste frente al ordenador un año antes, desearías tener allí al resto del equipo para filmar ya la escena. Habrá que tener paciencia y esperar al 8 de agosto.

Sara y Cano a punto de descubrir la casa por primera vez (la perra se llama Chula y no saldrá en la película, pero vendrá al rodaje):

Cristina Rosselló montará la película

Conocí a Cristina en la época de Muchachada Nui. Dado el ritmo de grabación de aquel programa, el realizador no siempre podía estar allí el día que el editor comenzaba a trabajar en la pieza; y existía el peligro de que ésta se alejara demasiado de la intención original. Con ella nunca tuve ese problema. Tiene intuición para interpretar el material y buen gusto para montarlo, una combinación que no abunda.

Cristina comenzará a montar Otro verano al mismo tiempo que la rodamos, y vendrá a visitarnos para comentar el material. De esta manera, aprovechando la localización única de la película, nos aseguraremos de rodar ese plano descolgado que nos falta para redondear una determinada secuencia.

Desde la última vez que trabajamos juntos, Cristina ha dado el salto a la dirección con el estupendo cortometraje Olvido, y estoy deseando comprobar cómo ha ampliado eso su visión. Además, su interés por el cine de autor compensará el mío por el cine americano más comercial y, con suerte, daremos con el estilo y el ritmo tan particulares que requiere Otro verano.

Primera lectura del guión

No estamos todos los que somos, pero sí somos todos los que estamos…

De izquierda a derecha, sentados: Agus Cruz, director de producción; Pablo Chiapella, Ángela Villar y Verónica Perona, actores; Juan Manuel Cuerda, guionista. De pie: Curro Tardío, operador; Jorge Carrión, director de fotografía; Raúl Azofra, ayudante de producción; Carlos Gómez, ayudante de dirección; Jorge Arenillas, director; Cristina Rosselló, montadora.

Este mediodía, poco antes de salir hacia la lectura de guión de Otro verano, y quizá nervioso por ser la primera ocasión en la que parte del equipo técnico y artístico de la película iban a verse las caras, he sentido la necesidad de visitar el retrete. Como lectura he agarrado una entrevista con Lukas Moodysson en la que hablaba sobre el rodaje de su ópera prima Fucking Amal. Lo primero que he leído ha sido (cito textualmente): “Recuerdo que un día leímos el guión entero con todos los actores, pero fue algo horripilante, porque de repente parecía una película espantosa. ¡Fue un día horrible!”. No he podido evitar esbozar una sonrisa por la ironía cósmica, pero literalmente me he cagado encima al leerlo.

Resulta que el sueco no tenía razón. La lectura ha sido una gran experiencia, no sólo por las dudas que hemos resuelto, sino porque ha quedado claro que todos estamos en el mismo barco. Hay muchas ganas de expresar creativamente lo que otros trabajos no nos permiten, y de demostrarnos algo a nosotros mismos; y esta película es la plataforma perfecta para ello. ¡Qué emocionante!

Faltan dos meses para el primer golpe de claqueta de Otro verano, pero la historia ya ha empezado a rodarse en nuestras cabezas.

Álvaro Martínez realizará los efectos digitales

Cuando en el guión de tu película aparece un eclipse total de sol, tienes dos opciones: ajustar tu calendario de rodaje a tal fenómeno, sea cuando sea, o recurrir a la magia digital.

Íbamos a elegir la primera opción cuando Wikipedia nos informó de que, en caso de necesitar una segunda toma, tendríamos que esperar entre 200 y 300 años, que es lo que tarda en volver a ocurrir un eclipse total de sol en el mismo punto terrestre. Así que optamos por los efectos digitales. Álvaro Martínez se encargará de ellos.

Una muestra de su trabajo:

Álvaro se exilió a Londres hace varios años para estudiar en la prestigiosa escuela Escape Studios, y más tarde comenzó a trabajar en Crystal Cg International. En un proyecto movido fundamentalmente por la ilusión como Otro verano, somos afortunados de contar con colaboradores como Álvaro, que combina experiencia y entusiasmo a partes iguales.

www.alvaromartinezsanchez.es

Jorge Carrión será el director de fotografía

Jorge Carrión será el dire de foto de Otro verano. A pesar de su juventud, Jorge tiene una amplia experiencia en programas de televisión como Muchachada Nui y Museo Coconut, y este año se ha hecho cargo de la fotografía de Ni pies ni cabeza, el último largometraje de Antonio del Real. Además es un tío majísimo y, según a quien preguntes, tirando a guapo.

Jorge Carrión y su socio, el simpar operador de cámara Curro Tardío (ver foto abajo) coproducirán Otro verano aportando sus recursos técnicos y humanos.

Primeras apariciones en los medios

Hace un par de días, Europa Press publicó una nota sobre el rodaje de Otro verano que rápidamente se ha reproducido en otros medios.

Vale, Osama Bin Laden nos ha eclipsado un poco, pero reconforta que le presten atención a tu romántico y modesto proyecto. Haremos caso a los que insisten en que ha llegado la hora de que Otro verano entre en las redes sociales.

Muchas gracias a Galko por su ayuda.

Directores frente a la cámara

Un amigo mío, director de cine, ha aceptado interpretar un pequeño pero crucial personaje en Otro verano. Se lo agradezco mucho. No le he escogido porque seamos amigos, sino porque creo que tiene la presencia y la mirada perfectas para este personaje.

Y al fin y al cabo, la tradición de directores que se ponen delante de la cámara de otros es larga y, en muchos casos, memorable. No hablo de Quentin Tarantino, Roman Polanski u Orson Welles, pues a estos podemos considerarlos actores por derecho propio; me refiero a casos como…

…Martin Scorsese en Quiz Show, de Robert Redford…

…Steven Spielberg en Granujas a todo ritmo, de John Landis…

…François Truffaut en Encuentros en la tercera fase, de Spielberg…

…David Cronenberg en Razas de noche, de Clive Barker…

…Sam Raimi en Muerte entre las flores, de los hermanos Coen…

…o Miguel Picazo en Tesis, de Alejandro Amenábar.

(Por cierto, acabo de recordar que, hace una década, interpreté un pequeño papel en una película de mi amigo, y mi escena fue la única que desapareció en la sala de montaje… ¡Espero que él lo haga mejor que yo!).

El torreón de Mirabal Films

El logotipo de la recién creada productora Mirabal Films es la silueta del torreón que aparecerá en Otro verano.

Esperemos que ésta sea la primera de muchas producciones Mirabal, y que su imagen de marca acabe por convertirse en icónica… ¡Hay que pensar a lo grande!

Gracias a Ana Pérez por su ayuda.

Ángela Villar interpretará a Sara

La actriz Ángela Villar interpretará a Sara en Otro verano.

Conozco a Ángela desde hace más de diez años, pero esta será la primera ocasión en la que trabajemos juntos. Cursó arte dramático en el Estudio Juan Carlos Corazza, donde completó su formación en 2006, y tiene una amplia experiencia en teatro, publicidad y cine independiente.

Ángela Villar posee las cualidades idoneas para interpretar a Sara, la mujer cuya desaparición desencadena el misterio de Otro verano.

Verónica Perona interpretará a Lucía

La actriz Verónica Perona interpretará a Lucía en Otro verano.

Conocí a Verónica hace más de diez años, cuando se presentó a un casting que convocamos en Albacete. Intervino en dos de mis cortometrajes, Safari y Spanish Psycho, antes de venirse a Madrid a estudiar arte dramático en la Escuela de Cristina Rota, donde completó su formación en 2009 (precisamente, Verónica participa en la obra Las criadas, de Jean Genet, que se representa  hasta el próximo domingo en el Centro de Nuevos Creadores anexo a la escuela).

Verónica Perona encaja como un guante en el personaje de Lucía, la joven temeraria que ayuda a Cano a escapar de su espiral obsesiva y a descubrir el misterio de aquel otro verano.