Archivo para septiembre, 2011

Cuarta y última semana

Se acabó. Escribo estas líneas desde mi piso de Madrid, en el cuarto donde hemos instalado la sala de edición, y donde Cris Rosselló y yo daremos un millón de vueltas a esta película durante las próximas semanas. Pero el rodaje terminó el pasado sábado 3 de septiembre sobre las nueve de la noche.

La cuarta semana tuvo un horario peculiar, de cinco de la tarde a tres de la mañana. Tres de esas medias noches las dedicamos a una escena climática de la película, para la que Chape y Ángela se emplearon a fondo. También demostraron su compromiso en otra escena en la que tenían que meterse en la piscina de noche, justo en la semana en que las temperaturas empezaron a caer. Me hubiera encantado tener dos cámaras para minimizar su sufrimiento, aunque ninguno de los dos se quejó por tener que volver a meterse en el agua gélida para otro plano, y les estoy muy agradecido por ello.

Tuvimos una buena ración de cielos grises durante los últimos días de rodaje, lo que dificultó el raccord y me obligó a renunciar a algún plano. Aún así, considero que hemos sido muy afortunados con el clima en esta película. Una semana de lluvias nos hubiera jodido vivos, y eso no ha ocurrido. La última tarde incluso se abrieron las nubes durante unos minutos para rodar un plano en el que necesitábamos sol.

Encaro la postproducción con el convencimiento de que tenemos un material estupendo para trabajar. Voy a lanzar un órdago, va: hemos logrado que nuestra humilde microproducción no tenga nada que envidiar al aspecto de una producción media española. Así de buenos somos. La potencia visual de esta película tengo que agradecérsela a Jorge Carrión, que ha hecho mucho con muy poco. Estoy deseando sentarme a su lado para verle etalonar: se nos va a caer la baba con los planos que tenemos.

Sentí vértigo a la hora de dar por bueno el último plano del rodaje, un simple inserto de unos cepillos de dientes dentro de un vaso. Después me sobrevino una sensación de agotamiento físico y de vacío que no ha desaparecido del todo cuarenta y ocho horas después. Enrique Urbizu me aconseja que entre en el montaje sin solución de continuidad, pues sabe por experiencia que no seré capaz de desconectar por mucho que lo intente; pero quiero dar unos días de margen a Cris para que termine su premontaje. Voy a tomarme unas someras vacaciones en Albacete (donde presentaremos la película en rueda de prensa en el próximo festival de cine, en octubre) antes de encarar el tramo final de Otro verano.

He acabado el rodaje de mi primera película como director y la sensación no es muy distinta a cuando terminaba el rodaje de otra en la que hubiera trabajado como técnico. He pensado en ello. Creo que se debe a que las películas son un trabajo de equipo, y la euforia de lograr algo les pertenece a todos los miembros de ese equipo. Yo siento que hay algo mío en La caja 507 aunque sólo llevara el combo, y espero que los auxiliares de producción o de cámara sientan lo mismo con Otro verano. Espero que sientan orgullosos de lo que hemos hecho. Tenemos derecho a estarlo.

(Fotos: Elena Morgado)