Primera semana

Hay dos clases de directores de cine: los que encuentran tiempo a diario durante el rodaje para actualizar un blog, y los que no. Yo, claramente, soy de los segundos.

Hemos completado la primera semana de rodaje de Otro verano. Eso significa que tenemos el 25% de la película enlatada, o mejor dicho, en el disco duro. Respecto a esto, he apreciado una pequeña ironía: cuando se rueda en celuloide, la producción siempre está preocupada por el consumo de negativo. En alta definición no existe ese problema pero, por las características de nuestra microproducción, hay que estar vigilantes con el espacio de almacenaje de datos. Todo cambia para seguir igual…

El espacio físico ha sido, también, otra de las preocupaciones de esta semana. Hemos invadido la localización buscando huecos en la casa para maquillaje, vestuario, cámara, iluminación, decoración, sonido, producción e incluso montaje. Milagrosamente, los hemos encontrado. El catering se sirve en la parte sin césped del jardín, a la sombra de los árboles; el desayuno y el bocadillo lo tomamos en la misma cocina de la casa. El agua y las bebidas los cogemos directamente de la nevera de esta.

Esta semana han debutado los tres actores principales, Pablo Chiapella, Verónica Perona y Ángela Villar. De los tres, Chape es el único que viene todos los días, disfrutando visiblemente con su cambio de registro (y aspecto físico) con respecto a La que se avecina. Hemos tenido también la visita de Enrique Urbizu para interpretar el papel de un inquietante jardinero. Este era el debut de Enrique en la interpretación, que ha bordado; y sabiendo de su timidez, le agradezco doblemente que aceptara.

Problemas que hemos sufrido esta semana: Agus, jefe de producción, no pudo venir el primer día por un esguince de tobillo, lo que obligó a Carlos, ayudante de dirección, a ser ubicuo en el rodaje, lo que casi acaba con él; el cuadro de luces de la casa, poco preparado para la potencia de nuestros focos, saltó a menudo durante los primeros días; Chape sufrió una amigdalitis aguda que nos empujó a cambiar a última hora las secuencias del viernes por otras con menos diálogo, hasta que los antibióticos hicieran efecto en su garganta; y cómo no, el clásico de la historia del audiovisual: el sol se mueve y, tarde o temprano, acaba por ponerse.

Atribuimos los ruidosos helicópteros que cruzan el espacio aéreo e interrumpen nuestras tomas a la próxima visita del Papa. En realidad, culpamos al Papa de todo lo malo que nos pasa.

En cuanto a mí, estoy durmiendo bien en general, ayudado por las pastillas Dormax, que huelen fatal y en realidad no sirven para nada, pero tienen un efecto placebo en mi cerebro. Como he dicho, vivo en la casa de la película y duermo en la cama del protagonista. Es un momento extraño el final de cada día, cuando todo el equipo se marcha y me quedo solo aquí, al anochecer. Resulta una forma estupenda de entender lo que siente el prota y de encontrar imágenes que incorporar a nuestra película, pero a la vez puede resultar algo enloquecedor: ¡llevo una semana sin salir de esta casa! Anoche volví a enchufar la televisión (que los chicos de arte habían retirado del salón por exigencias del guión) porque mi cerebro necesitaba un poco de papilla audiovisual para desconectar de Otro verano.

Como productor ejecutivo de una película tan bizarramente minúscula, sufro por cómo repercuten nuestras carencias en el día a día del equipo. Pero todos lo han tomado con humor y hacen el mejor trabajo posible con estos medios, lo que les agradezco de corazón. Como director, tengo poco margen de error: nunca nos sobra tiempo para hacer un plano que no sepa a ciencia cierta que voy a montar. Sin embargo, con el formato panorámico a menudo descubro que lo que pensaba contar en tres planos se puede hacer en uno. Y ese plano suele tener un aspecto impecable gracias a la fotografía de Jorge (o al menos esa es la impresión ¿ecuánime? de Cris, la montadora, que se incorporó al trabajo el jueves).

Este será un fin de semana corto, pues empezamos a las 00:00 h. del lunes, es decir, esta misma noche. Durante las tres próximas jornadas rodamos de noche; el miércoles descansamos para volver a cambiar a día a partir del jueves. Me he prometido a mí mismo que ese miércoles saldré unas horas de la casa para ir al pueblo cercano, a ver la peli más idiota que pueda encontrar en los cines. Pero hoy me dedicaré a pensar en las próximas secuencias que tenemos que rodar: no quiero bajar la guardia porque la primera película solo la haces una vez en la vida, y la tienes que disfrutar. Es una obviedad, sí, pero conviene recordártela a ti mismo de vez en cuando.

(Fotos: Elena Morgado)

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3 comentarios

  1. Arancha

    Por fin! Teníamos ganas de leerte.

    14 agosto, 2011 en 12:43

  2. ana

    Las fotos tienen una pinta estupenda.

    Mucho ánimo, sigue disfrutando.

    Un beso

    15 agosto, 2011 en 19:13

  3. k

    Fotos cojonudas, qué buena pinta. Se os acompaña desde la nada.

    21 agosto, 2011 en 22:05

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