Guiones, al fin y al cabo

Un amigo me manda la siguiente foto.

Soy un romántico y aún creo que un guión no se convierte en tal hasta que se imprime y se encuaderna. No quiero privarme del regocijo triunfal del instante en el que el tío de la imprenta me lo entrega.

Pero, por otro lado, tan romántico no seré cuando no he guardado mi copia del guión de los proyectos en los que he participado. La verdad es que ocupaban mucho sitio en la estantería y, además, ¿quién relee los guiones de las películas una vez que están hechas?

Así que puede, sólo puede, que haya llegado la hora de hacerme con un cacharro de éstos y dejar de esquilmar los bosques. Soy demasiado joven como para tener una mentalidad tan analógica.

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Una respuesta

  1. Álvaro

    Para leer esta genial. Para escribir no.

    Creo que un equilibrio entre modernidad y tradición o romanticismo es lo mejor, y en lo que al trabajo se refiere, simplemente se practico.

    3 mayo, 2011 en 1:44

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